Renta para autónomos: gastos deducibles y errores comunes
Qué requisitos debe cumplir un gasto para deducirlo, una checklist de gastos habituales, la regla del 30 % de suministros si trabajas en casa y errores que conviene evitar.

La Renta de los autónomos es el momento en que cierras las cuentas del año con Hacienda. La campaña suele ir de principios de abril al 30 de junio, y en ella regularizas lo que ya has ido adelantando en los pagos trimestrales del IRPF. Si llevas los gastos en orden durante el año, la declaración es mucho más sencilla.
En esta guía repasamos qué gastos puedes deducir como autónomo, los errores más habituales y cómo preparar la documentación para no llevarte sorpresas.

Qué es la Renta para un autónomo
Si estás en estimación directa, durante el año presentas pagos fraccionados trimestrales del IRPF. En la declaración anual sumas todos tus ingresos y gastos del año, aplicas tu situación personal y compruebas si te sale a pagar o a devolver.
Los tipos y algunas deducciones pueden cambiar según tu comunidad autónoma. Por eso cada año conviene revisar el borrador con calma o con tu gestoría.
Requisitos para que un gasto sea deducible
La regla general es sencilla. Un gasto es deducible si cumple tres condiciones:
Está vinculado a tu actividad: lo necesitas para trabajar y obtener ingresos.
Está justificado con factura: a tu nombre y con tu NIF. Un ticket simple normalmente no basta.
Está registrado: aparece en tu libro de gastos.
Si falla alguna de las tres, Hacienda puede rechazar el gasto.
Checklist de gastos deducibles habituales
Cuota de autónomo de la Seguridad Social.
Gestoría, asesoría y servicios profesionales relacionados con tu negocio.
Alquiler de un local u oficina dedicado a la actividad.
Material, software y herramientas de trabajo.
Equipos como ordenador o móvil. Los de mayor valor normalmente se deducen poco a poco mediante amortización.
Publicidad, web y dominio.
Comisiones bancarias de la cuenta que usas para el negocio.
Formación relacionada con tu actividad.
Seguros vinculados a la actividad. Algunos seguros de salud también son deducibles con límites.
Errores comunes que conviene evitar
Comidas de trabajo
No vale cualquier ticket de restaurante. Necesitas factura y poder explicar la relación con tu actividad. Las comidas con clientes y tus propias comidas en días de trabajo tienen requisitos y límites distintos. Pregunta a tu gestoría cuáles se aplican en tu caso.
Coche particular
En el IRPF, el vehículo normalmente solo es deducible si lo usas exclusivamente para la actividad. Si también lo usas para tu vida personal, es muy difícil justificarlo, salvo en actividades concretas como el transporte o las autoescuelas.
Suministros si trabajas desde casa
Este es el error más frecuente. Si trabajas desde tu vivienda, puedes deducir el 30% de la parte proporcional de la vivienda que dedicas a la actividad (artículo 30 de la Ley del IRPF). Se aplica a luz, agua, gas, internet y teléfono.
Ejemplo: si dedicas el 10% de tu casa a trabajar, puedes deducir el 30% de ese 10%. Es decir, el 3% de la factura, no el 10% ni el 30%.
Para aplicarlo, la parte de la vivienda afecta a la actividad debe constar en tu alta censal ante Hacienda.
Mezclar gastos personales y del negocio
Usar una cuenta bancaria solo para el negocio te ahorra mucho trabajo. Separar gastos al final del año es donde más errores aparecen.

¿Y la domiciliación de tu negocio?
Si usas un servicio de domiciliación para tener tu dirección fiscal fuera de casa, esa cuota es un gasto de la actividad que, con factura, normalmente se registra como gasto deducible. Confírmalo con tu gestoría.
Tener la dirección fuera de casa no cambia la regla de los suministros: si sigues trabajando desde tu vivienda, el cálculo del 30% se aplica igual. Lo que sí evitas es que tu dirección personal aparezca en facturas y registros públicos.
Ofinova no hace declaraciones ni da asesoramiento fiscal. Si necesitas una gestoría, podemos presentarte a profesionales independientes.
Cómo preparar la Renta sin sustos
Guarda todas las facturas durante el año, no solo en abril.
Revisa que tus pagos trimestrales cuadran con tus libros.
Revisa tus notificaciones electrónicas de la AEAT con frecuencia. Son responsabilidad tuya o de tu gestoría, aunque tu correo en papel llegue a otra dirección.
No aceptes el borrador sin mirarlo: en muchos casos no incluye bien los rendimientos de tu actividad.
Separa tu casa de tu negocio
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